MÚSICA Y RENDIMIENTO

Hoy os comparto un artículo muy interesante del Dr. Michele Ferrari sobre el efecto de la música en el rendimiento deportivo.

En 2008, el investigador Alexei Koudinov (Doping Journal, 2008, 5: 2-10) observó que Michael Phelps escuchaba música con auriculares durante unos segundos antes de entrar a la piscina en los Juegos Olímpicos de Beijing, donde ganó 8 medallas de oro.

En su artículo, Koudinov acusó a Phelps de dopaje de acuerdo con el Código de la WADA, que prohíbe «cualquier aumento artificial en el transporte y la transferencia de oxígeno».

De hecho, varios estudios científicos muestran que escuchar música puede modificar la eficiencia respiratoria y aumentar la saturación de Hemoglobina, mejorando el transporte de oxígeno a los músculos.

Escuchar música antes o durante el esfuerzo tiene un efecto relajante en la musculatura, reduciendo el consumo de O2 para aquellos músculos que no participan en la acción, aumentando entonces la oxigenación de los músculos involucrados en el gesto. Incluso la coordinación y la comunicación neuro-muscular mejora, economizando el gasto energético, con un «mecanismo de retroalimentación bioquímica derivada de una fuente externa»: la música.

En un estudio de 2014 (Pre-task Improves swimming music performances, J Sports Med Phys Fitness, 2014) se demostró que escuchar música 5 minutos (escogida por el deportista) hasta 1 minuto antes de la carrera (200m libres) mejora el rendimiento en aprox. 2 » (1.44%) en un grupo de nadadores de nivel regional, en comparación con el grupo de control, que competía sin música.

Otro estudio de 2014 (Music Enhances performance and perceived enjoyment of sprint interval exercise, Med Sci Sports Exerc) detectó una mejora en la potencia máxima y media en 4×30”/4’ de esfuerzos máximos en bici, en un grupo ciclistas moderadamente entrenados.

En 1998 (Int J Sports Med, 19: 32-37) se descubrio que escuchar música durante 15 minutos corriendo al 70% del VO2max demostró reducciones significativas en la frecuencia cardíaca (de 152.9 a 145.9 ppm), presión arterial sistólica ( de 158.1 a 151.7 mmHg) y ácido láctico (de 2.75 a 2.13 mmol/l en deportistas bien entrenados.

Otro estudio sobre triatletas de élite (J Sci Med Sport, 2012; 15: 52-57) dedicados a correr, muestra un aumento del tiempo de agotamiento en un 19% cuando se escucha música. El lactato también resultó menor y el consumo de O2 se redujo en un 1% a la misma velocidad. El gesto de correr también fue más económico.

Los autores concluyen que la música produce beneficios ergogénicos, psicológicos y fisiológicos.

¿Y tú, lo has probado?

Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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