¿Estas entrenando demasiado?

Tanto mi experiencia de atleta como la de entrenador, me ha enseñado que la motivación por mejorar a veces nos ciega y hace que pidamos al cuerpo más de lo que puede dar de sí.

Es muy habitual que los deportistas den una excesiva importancia al volumen y/o a la intensidad, sin tener en cuenta la necesidad de la recuperación y el descanso.

Si un deportista empieza un nuevo período de carga antes de haber recuperado del anterior, su nivel de fatiga aumentará progresivamente derivando al sobre entrenamiento.

Una de las primeras señales de la acumulación de fatiga es la disminución del rendimiento en el entrenamiento.
De ahí la importancia de tener un control, seguimiento y análisis las sesiones más importantes.

Para comprobarlo podemos repetir entrenamientos cronometrados a la misma intensidad y en las mismas condiciones. Si el deportista tiene que ir a un pulso más alto o con una mayor sensación de fatiga para repetir el mismo tiempo, puede ser una señal de que el está entrenando demasiado.

La obsesión por sumar entrenamientos a menudo conduce a una disminución en la calidad de las sesiones y eso repercute en los resultados en competición.

Por eso existen muchos casos de deportistas que entrenaron demasiado y luego obtuvieron sus mejores resultados después de un período de recuperación forzada, debido a lesiones u otros factores.

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