El ácido láctico. Lo que tienes que saber.

Seguro que en términos generales sabes que es o has oído hablar del ácido láctico, y seguramente lo asocias a una cosa mala, pero no es así, ya que la molécula del lactato contiene una considerable cantidad de energía, que puede ser reutilizada, y lo bueno es que puedes mejorar este proceso con el entrenamiento.

Cuando sobrepasas el umbral anaeróbico, la gran parte del acido láctico producido en la musculatura proviene de las fibras de contracción rápida (Tipo II).

Junto con las fibras de contracción rápida oxidativas (Tipo II A), estas son utilizadas cuando se realiza alta intensidad, para ser capaces de proveer la energía necesaria a través del metabolismo anaeróbico láctico, permitiendo al deportista esprintar o acelerar a intensidades superiores.

A estas intensidades, el ácido láctico se sigue acumulando, aumentando la concentración en los músculos y en la sangre, hasta que hay que bajar la intensidad.

¿A dónde va el ácido láctico producido?

Un deportista bien entrenado es capaz de reciclar el acido láctico que produce, ya que sus fibras de contracción lenta (tipo I) contienen una gran concentración de encimas H-LDH, las cuales transforman las moléculas de lactato en piruvato, para ser metabolizadas aeróbicamente, produciendo energía.

Por lo tanto, cuando un deportista baja el ritmo entre series a alta intensidad, o una bajada después de una subida, por ejemplo, sus fibras de tipo I son capaces de deshacerse y reutilizar el ácido láctico proveniente de las fibras de tipo II.

Debido a esto, los deportistas de elite tienen la capacidad de recuperar y repetir esfuerzos a alta intensidad y de larga duración.

Las intensidades recomendadas para mejorar las concentraciones de la enzima H-LDH en las fibras Tipo I se sitúan en una producción de lactato de entre 3 y 5 mmol/l

La mejor forma de entrenarlo es alternando distancias cortas a un ritmo ligeramente más alto que el umbral anaeróbico (4 a 6 mmol/l) con otras a ritmo medio (2 a 3 mmol/l) de forma que las fibras de contracción lenta se acostumbran más fácilmente a utilizar el ácido láctico producido por las fibras de contracción rápida durante los esfuerzos a mayor intensidad

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